Cómo calentarse sin gastar demasiado

EUSKADI

Rebajar la factura manteniendo un hogar caldeado

Cuando el frío aprieta, la mejor de las sensaciones del mundo es sentir el calor del hogar y principalmente sentarse frente a una chimenea. Una posibilidad de la que algunos hogares carecen, pero existen alternativas que además son más sostenibles que el carbón o la leña y que proporcionan el mismo calor y sensación placentera, pero con menor mantenimiento y limpieza más desahogada.

Lo más respetuoso para el medio ambiente es usar pellets para estufas porque los pellets son un combustible 100% renovable, creado a base de residuos orgánicos como serrín o restos forestales de vegetales triturados, teniendo un bajo nivel de emisión de CO2. Su gran capacidad calórica es igual o superior a la de otros combustibles y sin embargo es más económico usar una estufa de pellets que tirar de la electricidad, el butano o el gasóleo.

Como un sistema de calefacción

Este sistema de calor nos permite además varias opciones. Podemos tener una estufa de pellets cuyo aire sirve para calentar la estancia en la que nos encontramos, o una que sea canalizable mediante unos tubos preparados para transportar altas temperaturas a otras estancias de la casa, las que nosotros elijamos.

Incluso podemos encontrar la versión de las potentes termoestufas de pellets, que utilizan esa combustión para transmitir el calor a través de los radiadores de la casa o el suelo radiante. O también para calentar el agua que se va a utilizar en el baño y la cocina, y esto con un ahorro con respecto al uso de la electricidad o el gas.

Fácil de comprar y almacenar

Una estufa de pellets requiere un mínimo de mantenimiento y limpieza constante para que pueda durarnos muchos años. Y los pellets se venden empaquetados en sacos o bolsas herméticas de fácil manejo. Podemos comprarlos online de manera segura y rápida, y recibirlos cómodamente en casa.

¿Cómo funciona una estufa de pellets?

A estas estufas se les echan los pellets en la medida que queramos más o menos calor (igual que se hace con las tradicionales de leña). Sin embargo, aquí se echan los pellets en una cámara que está cerrada y el calor que emite abarca rápidamente toda la estancia, incluso hasta las habitaciones más grandes. Cuentan con un ventilador para repartir ese calor pero el consumo eléctrico de éste es muy bajo.

Un punto a favor de estas estufas es que las encontramos ya en versiones muy evolucionadas con pantallas led en las que se puede programar el encendido o apagado e incluso tienen mando a distancia.

Las otras alternativas

Las opciones más populares en los últimos años en España han sido la estufa eléctrica de infrarrojos, o por aire caliente en forma de calefactor. Una de sus ventajas es que son cómodas (sólo necesitan enchufarse a la corriente eléctrica), permiten regular el nivel de calor y son manejables; pero con los actuales precios de la luz usar una de estas puede suponer un disgusto en la factura, por lo que conviene moderar mucho su tiempo de uso.

Otra opción presente en los hogares es la de las estufas de aceite, que son útiles cuando se trata de calentar pequeñas o medianas estancias rápidamente. Suelen tener ruedas para un cómodo transporte de una habitación a otra sin que su tamaño sea un problema. Su calor es uniforme y el efecto duradero, y aunque consumen menos que las estufas eléctricas el obstáculo es su dependencia igualmente de la red eléctrica, con su consiguiente reflejo en la factura.

Por eso, la idea es recurrir a un sistema económico y más respetuoso con el medio como son las estufas de pellets, y que sirva igualmente para tener un hogar confortable sin gastar tanto.