Jaime Tapia fija como reto ampliar “de forma paulatina” la ratio de personas presas en régimen de semilibertad hasta el 40%

EUSKADI

Jaime Tapia, asesor en materia de instituciones penitenciarias de la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, ha señalado esta mañana que, a nivel internacional, y bajo el prisma de los derechos humanos, se considera una buena ratio que un 40% de personas presas esté bajo un tipo de régimen de semilibertad. En el Estado español, esta ratio se ubica en el 25% actualmente, según ha añadido el asesor de Artolazabal, por lo que “Euskadi tiene el reto de alcanzar ese 40%, sin que sea una obsesión, porque requiere un proceso paulatino”. El asesor ha añadido que, “en el caso de las mujeres privadas de libertad, por el tipo de delitos que cometen, esa meta puede alcanzarse antes”.

En una entrevista concedida a Radio Euskadi, Tapia ha argumentado que, “con regímenes de semilibertad se consigue un mayor índice de reinserción”. Al respecto, el magistrado ha señalado que la sociedad debe saber que el cumplimiento de una pena en régimen de semilibertad “no significa que estar en libertad”, ya que esta persona “sigue cumpliendo ciertas obligaciones y deberes, y está condicionada”. El asesor del Gobierno Vasco ha indicado que esas obligaciones pueden ser dispares, como la obligatoriedad de dormir en la cárcel o la de llevar una pulsera telemática, entre otras, y que “en todos los casos los regímenes de semilibertad van acompañados de procesos socioeducativos y/o de reinserción laboral para favorecer su reinserción”.

Cuestionado sobre las condiciones que debe cumplir una persona privada de libertada para pasar de un grado a otro, el magistrado ha respondido que se trata de una cuestión regulada. “Cuando una persona entra en prisión se le clasifica, examinando su condena y circunstancias personales, familiares o sociales. El propio centro penitenciario toma una decisión que pasa por el centro directivo, esto es, a partir del 1 de octubre, pasará por el Gobierno Vasco”. Después, cada persona presa inicia un proceso personalizado con el fin de lograr su reinserción y reducación a través de pautas y medidas.

El juez Tapia ha señalado que “hay un proceso voluntario y, si las personas deciden seguir esa vía y van evolucionando, eso permite que el propio centro penitenciario y luego las Juntas de Tratamiento y hasta los propios jueces y juezas evalúen un buen pronóstico de reinserción”. Y ese es, precisamente, el objetivo del modelo penitenciario vasco: “Apostar por el favorecimiento de la reinserción y la reducación”. Tapia ha enfatizado que este modelo cuenta con una perspectiva resocializadora a la que se le añade la perspectiva de las víctimas, ya que se busca el beneficio del conjunto de la sociedad.

Tapia ha subrayado además que “todos los presos y presas son iguales ante la ley, lo que incluye a los ETA”.