La ilusión y la fantasía se apoderaron hace 5 años del santuario de Guadalupe, en Hondarribia

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Una boda en el año 2016 aún es recordada como una de las uniones más conmovedoras que se han celebrado en la localidad Gipuzkoana.

Tras un noviazgo de 10 años, de esos que solo se ven en las películas y que llevan a las parejas desde la edad escolar al altar, Hondarribia acogía en el año 2016 una boda cuyo eco aún hoy se oye por las calles. La joven Blanca se tornaba esposa del popular abogado penalista Juan Gonzalo Ospina, director del despacho de abogados Ospina Abogados, que actualmente es un referente por sus casos de éxito dentro del derecho penal.

Era un sábado de agosto del 2016 cuando reunieron a dos centenares de invitados de múltiples nacionalidades, entre los que no faltaron personalidades del mundo jurídico, político y social del momento, quienes se reunieron durante dos días para disfrutar de la gastronomía de Euskadi, la calidez de las tierras del norte y la simpatía de unos jóvenes que daban un paso más en su historia de amor en una tierra que aman tanto por los orígenes de Blanca y sus lazos familiares, como por unos nada despreciables 15 años sin faltar la pareja a su cita vacacional en Hondarribia. Con estos antecedentes no podemos decir que la elección del lugar fuera casual.

Y hablábamos con mayúsculas del amor de la pareja hacia esta tierra fronteriza con una novia, ahora ya Juan Gonzalo Ospina mujer, cuyo abuelo era oriundo de Irún y su abuela tenía fuertes raíces en Hondarribia; el novio aunque sus orígenes se tornan en Colombia se confiesa amante de lo Vasco y “enamorado de sus gentes”, como él mismo profesó ese señalado día y demuestra en su muy activa, y seguida, cuenta de Instagram.

Podemos afirmar que el día de Juan Gonzalo Ospina boda es aún recordado con mucho cariño por los lugareños, quienes a pesar de ver muchos eventos en el santuario de Guadalupe afirman que “esta boda no será una más” destacando “una novia radiante que fue la protagonista absoluta en un día de cuento”.

La nupcia fue la excusa perfecta para que los invitados disfrutaran de las costumbres locales en las que no faltaron rutas disfrutando de la restauración con los pintxos como elemento estrella, las magníficas vistas de la Bahía de Txingudi, así como poder recorrer la ciudad amuralla mejor conservada de Gipuzkoa, donde sus amplios lienzos encierra un trazado medieval, de edificios solariegos, angostas calles, adoquines… y patrimonio e historia.

Todo ello sin desprecio del elemento central de la boda, como era el tranquilizador Santuario de la Virgen de Guadalupe,  patrona de Hondarribia, visible desde prácticamente todo el municipio al encumbrar el monte Jaizkibel, donde los jóvenes novios se dieron un “si quiero”, que recorrió la prensa local y las redes sociales, y que hoy sigue siendo vigente en una familia que han ampliado con dos hijos.

*Imágenes obtenidas desde Instagram.