La llegada de extranjeros a Euskadi se redujo en casi un 76% entre 2020 y 2021

Euskadi tenía registradas, a 1 de enero de 2021, un total de 246.501 personas nacidas en el extranjero, 4.777 personas más que el año anterior, lo que supone un retroceso de las llegadas del 75,9% en comparación al periodo 2019-2020, tal y como se desprende de la panorámica 'El impacto de la Covid-19 sobre las personas de origen extranjero en la Comunidad Autónoma Vasca' realizada por Ikuspegi - Observatorio Vasco de Inmigración.

Por orígenes, este estancamiento de los flujos migratorios no ha afectado a todas las procedencias por igual. Latinoamérica ha sido el área más afectada en términos absolutos, porque durante los últimos años estaba siendo la principal aportante.

Así, si entre 2019 y 2020 llegaron a Euskadi unas 14.116 personas de dicho origen, entre 2020 y 2021 esta cifra se ha reducido a 3.873 personas, lo que supone un descenso en las llegadas del 72,6%.

Después de Latinoamérica, Magreb ha sido el área con el mayor retroceso absoluto, pasando de las 2.820 personas entre 2019 y 2020 a 1.027 en el último año, un descenso del 63,6%.

Más allá de estos dos orígenes, tanto la Unión Europea como África subsahariana han registrado un saldo negativo en el último año, esto es, el número de personas empadronadas procedentes de estas regiones se ha reducido en unas 518 y 21 personas, respectivamente.

Por principales países, como consecuencia de la pandemia, el volumen de llegadas se ha reducido de forma significativa. En términos absolutos, Colombia ha sido el más afectado de los países principales.

Así, si entre 2019 y 2020 Colombia fue el origen que más creció, con 3.782 personas, en el último año esta cifra se ha reducido hasta las 1.146 personas, un descenso del 69,9%. Después de Colombia, Nicaragua (803), Marruecos (971) y Venezuela (521) han sido los países principales cuyas llegadas más se han reducido.

Por su parte, tanto Rumanía como Bolivia han registrado un saldo negativo, con un descenso de las personas empadronadas de 472 y 10, respectivamente.

En cuanto a la dimensión laboral, con la llegada de la primera ola de la pandemia el volumen de personas extranjeras activas y ocupadas en Euskadi se redujo sustancialmente y aumentó la tasa de paro, como con el resto de la población.

A pesar de ello, durante los meses siguientes la población extranjera ha venido experimentando una rápida recuperación, la cual le ha permitido cerrar el año con mejores datos que en 2019.

Entre el primer y el segundo trimestre de 2020 la tasa de actividad de personas extranjeras pasó del 70,8% al 64,1% (-6,7%), aunque para el cuarto trimestre de 2020 volvió a ascender a los valores del principio del año.

De forma paralela, la tasa de personas extranjeras ocupadas también se redujo, llegando a su mínimo en el segundo trimestre, habiendo bajado del 56,4% en el primero al 50,1% en el segundo (-6,3%).

Por género, la Covid-19 ha afectado más a las mujeres extranjeras, en cuyo caso la tasa de paro sigue siendo significativamente superior a la de los hombres.

Profundizando en el periodo de mayor dureza para la población extranjera, entre los meses de febrero y abril de 2020 la afiliación a la Seguridad Social de las personas extranjeras cayó en un 7,8%, según recoge el estudio de Ikuspegi.

En paralelo, durante el mes de abril de 2020 se firmaron 6.225 contratos menos que en febrero (un 59,4% menos), siendo el sector servicios el sector más afectado.

La hostelería fue en volumen el sector más afectado, mientras que en sectores como el sanitario o de agricultura, ganadería y pesca aumentó el número de personas extranjeras afiliadas.

En cuanto a las actitudes de la sociedad vasca, ésta ha respondido a la crisis sanitaria, económica y psicosocial provocada por la Covid-19 mostrándose «más comprensiva y solidaria» hacia las personas en situación crítica y manifestando «actitudes más tolerantes hacia la inmigración», según ha destacado el Departamento vasco de Justicia, Igualdad y Políticas Sociales.

En este sentido, la sociedad vasca «ve con buenos ojos» que, independientemente de su origen, toda persona que lo necesite pueda recibir asistencia sanitaria (91%) o ayudas sociales (65,0%), así como que en caso de necesidad se pueda efectuar una regularización extraordinaria para cubrir puestos de trabajo (72,7%).

Por otro lado, un 5,7% cree que deben tener prioridad las personas autóctonas y un 2,3% que únicamente se debe atender a las personas de origen extranjero en situación regular.

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