VOX Álava denuncia la creciente inseguridad en Vitoria

EUSKADI

“El alcalde de Vitoria pretende un imposible, que convivan en las calles de la ciudad peatones, bicis, patinetes, tranvías, el Bus Eléctrico Inteligente -BEI-, autobuses, furgonetas y coches, tal y como denuncian cientos de particulares y asociaciones vitorianas”. De esta forma Daniel Guardiola, presidente de VOX Álava, pone de manifiesto la creciente inseguridad vial en la capital alavesa, algo que atribuye a las decisiones tomadas por la administración nacionalista en los últimos años y que han tenido consecuencias negativas para la economía local y la seguridad de sus habitantes.

Guardiola recuerda que Vitoria lleva muchos años tratando de ser referencia en el ámbito de la movilidad interna. De hecho, es una ciudad pionera en el uso de la bicicleta gracias, entre otras cosas, a la extensión del carril-bici como modelo para articular una ciudad en expansión desde principios del pasado siglo. “Pero no es oro todo lo que reluce y lo que era una buena apuesta se ha convertido en una preocupante realidad”.

Un ejemplo de lo que está sucediendo en la ciudad se vive cada día en la rotonda de Mendizorroza, en la que se están desarrollando obras para adaptar la zona al BEI, donde son habituales accidentes de diferente intensidad, “un conjunto de circunstancias que suponen un peligro para todos y que sólo se puede explicar por la incompetencia del equipo de Gorka Urtaran”. Guardiola prevé que sus malas decisiones pronto tendrán que ser revertidas, “sobrecostes originados por su irresponsabilidad que, como suele suceder, tendrán que pagar los ciudadanos”.
El presidente de VOX Álava ha querido poner el acento también en la desafortunada decisión de limitar la velocidad en la mayoría de las calles de Vitoria a un máximo de 30 km/hora, “una medida que sólo tiene como objetivo la recaudación, exprimiendo a base de multas a todos los conductores”. Añade que “se da la paradoja de que dicen querer que se vendan coches al tiempo que fríen a impuestos a sus propietarios para poder pagar proyectos megalómanos como el BEI, con un coste superior a los 50 millones de euros, algo que no sucede en ninguna otra ciudad de Europa”.

Daniel Guardiola concluye; “creciente inseguridad vial, convivencia casi imposible de todo tipo de vehículos y peatones en la vía pública, insostenible persecución del conductor y gasto excesivo en proyectos de dudosa viabilidad, un cóctel que acabaremos pagando todos los ciudadanos”.